jueves, 23 de septiembre de 2010

LOS ENCUENTROS MUNDIALES DE LA JUVENTUD SON PRESENTADOS COMO "EL HUMUS DONDE PUEDEN SURGIR LAS VOCACIONES"

El obispo auxiliar de Getafe, Monseñor Rafael Zornoza Boy, ha puesto hoy colofón, con la cuarta y última ponencia, a este anual ciclo de Asidonia-Jerez

Monseñor Rafael Zornoza Boy, obispo auxiliar de Getafe, ha cerrado hoy, con la cuarta y última conferencia, la XXI Semana de Teología, una propuesta de la Diócesis de Asidonia-Jerez que, organizada por los institutos diocesanos y las delegaciones del Clero y Enseñanza, ha estado dedicada este año al encuentro con los jóvenes en el marco de las vísperas del Encuentro Mundial de la Juventud 2011.

La intervención de Zornoza se fundamentó en tres pilares que vertebraron el contenido de la exposición. El primero de ellos permitió un recorrido por todos los Encuentros Mundiales de la Juventud que ayudó a subrayar el estilo de pastoral que han venido permitiendo "tan favorable a los jóvenes y que es como un caldo de cultivo, el humus donde pueden surgir las vocaciones", ha explicado.

La segunda parte de la conferencia, que titulada con una cita del evangelio de San Mateo -"Maestro, ¿qué he de hacer de bueno?"- se interesó más en mostrar "una pastoral ordinaria en el proyecto de evangelización para jóvenes que tenemos en nuesta Diócesis de Getafe que, aun con un lógico rigor intelectual, esta basada en nuestra experiencia pastoral que nos parece rica y de copiosos frutos".

La ponencia de Monseñor Zornoza encontró como tercer pilar la animación y motivación necesaria de "las distintas llamadas del Señor que son vocaciones que enriquecen a todo el cuerpo de la Iglesia". No en balde la exposición del obispo auxiliar de Getafe contemplaba el subtítulo 'Presentar la vida como vocación', dando ese sentido trascendente a la experiencia de los jóvenes en el EMJ 2011.

Monseñor José Mazuelos Pérez, obispo de Asidonia-Jerez, tuvo a su cargo las palabras de agradecimiento a su hermano en el episcopado por atender la llamada de la Diócesis así como la clausura de un ciclo que ha contado con una importante presencia del clero en la sesión matinal y enormes llenos del Auditorio Juan Pablo II (Obispado) en las sesiones de noche dedicadas a los laicos.